Concilium

Lukas Avendaño

« Carta de un indio remiso »

Stefanie Knauss – Carlos Mendoza Álvarez

Concilium 2019-5. Queere Theologien: Der queere Leib Christi werden
Concilium 2019-5. Queer theologies: becoming the queer body of Christ
Concilium 2019-5. Teologías queer: convertirse en el cuerpo queer de Cristo
Concilium 2019-5. Teologie queer: diventare il corpo queer di Cristo
Concilium 2019-5. Théologies queer : devenir le corps queer du Christ
Concilium 2019-5. Teologias queer: tornar-se o corpo queer de Cristo


I. Asomándonos a la muxeidad

Las reflexiones que siguen dan cuenta de la influencia que tuvo en mí la teología de la liberación, promovida por el obispo Don Arturo Lona, en la Diócesis de Tehuantepec, cuando yo era joven estudiante y participaba en las comunidades eclesiales de base en contexto zapoteca: ahí aprendí a reconciliar mi condición muxe con una espiritualidad de la vida.

La calidad muxe en el contexto del Istmo de Tehuantepec contrasta con ser muxe fuera de la región. En el Istmo se es muxe, un gesto cultural distintivo de la milenaria cultura zaa (zapoteca/binni zaa/zaa). Fuera del Istmo, a los ojos del otro(a), yo soy puto/homosexual o cualquier otra denominación parecida.

Algunos saberes locales afirman que lo muxe ha existido o coexistido ancestralmente en la cultura zaa. Pero cuando uno pregunta ¿desde cuándo existe lo muxe? unos responderán: ‘Desde que Eva y Adán comieron la manzana y fueron expulsados del paraíso se torció el mundo’. Otros contarán que ‘cuando San Vicente Ferrer (1350–1419), el santo patrono dominico de Juchitán, andaba repartiendo putos por el mundo, se le rompió la bolsa donde los traía, y de ahí que se hayan multiplicado’. Algunos más responderán: ‘desde quién sabe cuándo.’

Las dos primeras formas de explicar el origen de la muxeidad ubican la existencia de lo muxe en una temporalidad. En la versión de Eva y Adán lo muxe existe desde que se torció el mundo: lo muxe existe desde el origen; pero la expresión ‘torció’ ¡los hace ver como imperfectos, tocados por el pecado, desaprobados por dios a consecuencia de la desobediencia! En la segunda forma se narra el surgimiento en el siglo XVI con San Vicente Ferrer. Ambas expresiones apelan a relatos cristianos, lo que por default le quita validez a la premisa de que la muxeidad es una expresión legítimamente zaa, ya que las dota de temporalidad occidental, remitiéndolas a un contexto inexistente en la cosmovisión zaa. Sin embargo, en la tercera expresión, ‘desde quién sabe cuándo’, cabe la posibilidad de que el ‘quién’ sea cualquiera que pueda relatar la existencia de la muxeidad desde tiempos anteriores al contacto con los peninsulares. Y para comprender esta diferencia propongo dos hipótesis.

Primera hipótesis: ‘la Gracia’. En las comunidades zapotecas o con ascendencia zaa suele decirse: ‘¡Ni gracia contigo!’, como forma de desaprobación. O también, ‘¡Pero gracia tiene!’, como aprobación, reconociendo alguna habilidad en la persona para expresiones estéticas como crear adornos florales, danzar, diseñar textiles, hablar, caminar, maquillarse, contar chistes con humor, etc. Esta gracia acompaña lo muxe y los define como seres de gracia, que incluye la oralidad: anécdotas, chistes, cuentos, o el simple hecho de hablar que se hace con gracia. ¡No son la gracia!, mas sí es la gracia que existe en ellos.

Segunda hipótesis: ‘Gracia = Guenda’. Entre los hablantes del didxazaa (zapoteco) existe una palabra que es sustituida por la palabra en castellano ‘gracia’ y es ‘guenda’, el ‘ser’[1]. Todas las cosas – también las personas – poseen su guenda, incluso las palabras están dotadas de guenda. Cuando los niños tienen algunos días de nacidos, mientras duermen hacen muecas o gestos que hacen parecer que se ríen. Entonces, los habitantes del barrio de Santa Cruz Tagolaba, en Tehuantepec, les piden a los adultos que no los vean y cubren al bebe con un pañuelo ‘para que no le roben su guenda’ o angelito, ya que lo que hace en ese momento el recién nacido, expresado en gestos, es ‘platicar’ con su guenda. ¿Se trata de una traducción del nagual y del tonal mesoamericano? 

Si entonces el guenda es el ser, es también la energía creadora. Y cuando se asocia con la muxeidad podemos decir que se ha encontrado una conexión que vincula la coexistencia de la muxeidad con la cultura zaa desde tiempos precolombinos. Así, tenemos en el guenda los primeros vestigios de la existencia muxe en la cultura zaa, cuando menos desde el periodo posclásico zapoteca. Si bien el guenda nos ayuda a entender por qué se asocia al ‘ser muxe’ con la gracia, es importante hacer un ejercicio de larga duración, siguiendo a Fernand Braudel, cuando dice que lo que más tarda en cambiar de las sociedades son ‘las mentalidades’, porque se encuentran atravesadas por la coyuntura, el acontecimiento y la larga duración. Digo entonces, que tanto el guenda como la gracia en este momento encuentran su explicación en la larga duración, aunque primero tuvo que ser el acontecimiento/coyuntura.

II. Muxeidad como práctica subversiva

Lo muxe existe en la medida en que es un ‘hecho social total’. Por ello, no conviene hablar de lo muxe, sino de la muxeidad. Habría que considerar muchas otras variables que no sólo incumben a lo muxe, sino también a las masculinidades, a la feminidad y al rito de paso del ‘desvirgamiento’, al erotismo, y a la sensualidad por la vida en el sentido más amplio. A los ojos de los dxu – los otros / los fuereños – los muxes somos una sociedad matriarcal, zoofílica, pedofílica y bárbara porque degüella toros, chivos, marranos, y decapita gallinas, festeja y exhibe la sangre del desgarramiento del himen de las vírgenes, y claramente también es permisiva y tolerante de los homosexuales.

De existir un tercer género muxe, éste existe inserto en el tejido sociocultural de la colectividad. La colectividad es la que enuncia, visibiliza y nombra, dando existencia real o simbólica. Los muxes aportan el capital social, económico o simbólico, que se recapitaliza en la medida en que se encuentran insertos en las prácticas culturales de esa colectividad, cumpliendo con los compromisos, participando en las dinámicas internas. Este ‘tercer género’ se construye solamente en la participación cotidiana de todas las esferas públicas y privadas, ¡eso significa ser comunidad!

En la lógica del capitalismo nadie tiene otra forma de ser sino compitiendo, comparándose. Y ya que en el capitalismo la tradición no es un valor a intercambiar o que genere dinero, tampoco es un bien de plusvalía. Por lo tanto, nuestras tradiciones quedan fuera de la competencia porque ningún muxe dirá que es el mejor rezador del barrio o que adorna más bonito al santo o a la virgen para su fiesta. Ellos sólo se esmeran como un gesto instintivo/empírico por su carácter de guenda/gracia. Una cualidad del ‘ser muxe’ es la vocación de servicio para la comunidad. Una manifestación muxe fuera del contexto ¿realmente está generando comunidad y colectividad? ¿fortalece el tejido social sobre el que se inaugura y configura? ¿O es una estrategia queer para irrumpir en las subjetividades hegemónicas de sus respectivos contextos?

Tratándose de las personas con ‘don’/guenda, si actuaran usándolo con el afán de la pretensión podrían llegar a perderlo: el guenda te abandona, entre más grande es el deseo de competir, mayor es el desarraigo al ‘don’. El muxe no se mueve por ser el mejor, lo mueve su guenda, como gracia con su deseo de servir, de cumplir con el compromiso y con la promesa. De ahí el espíritu del desapego, del ofrendar, del repartir sus bienes reales o simbólicos, de acumular para después derrochar, como el potlatch entre los Wakiut. Esta manifestación de ofrecerse/ofrendarse para ayudar, para servir, es lo que le da al muxe un reconocimiento social con respeto y lugar en la estructura social, porque todo esto es inherente a su persona y a su condición. Porque tienen guenda/gracia y no porque sean los mejores.

III. Para concluir

Muxeidad es una forma de vida circunscrita a un espacio geográfico en la región del Istmo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca, que está latente en las sociedades con ‘estilo étnico’ zapoteca.

Muxeidad, fuera del Istmo de Tehuantepec, es ‘poligamia’, ‘incesto’, ‘estupro’, condición irracional, superstición, creencias, supercherías, idolatrías, sodomía, y pecado nefando que habita con todo el rencor ponzoñoso en un asqueroso cuerpo homosexual.

Muxeidad es ‘protagonizada’ por personas que nacen con ‘pene y testículos’, y que viven su cotidianidad asumiendo roles culturales considerados ‘oficios, roles, estéticas y/o gustos no de varones’.

Muxeidad es una poética de la vida y una subjetividad menos ortodoxa para asumir y vivir los cuerpos que contrasta además con la escrupulosa mirada de la heteronormatividad.

Muxeidad es una economía galopante y generadora de excedentes capaces de ser los proveedores/as del núcleo familiar, generosa con los sobrinos y con sus padres, practicada desde la guelaguetza, la guendaliza, el tequio, lo común y más.

Muxeidad es una estética que se refleja en la forma y maneras de adornar los espacios festivos.

Muxeidad es una manera deliberada, abierta y franca de cuestionar y falsear algunas enunciaciones patriarcales como ‘criterio de verdad’.

Muxeidad es un baluarte celoso de la religiosidad sincrética y de la desnudez de los santos y las vírgenes.

Muxeidad es la mano en la que se apoyan los padres y madres en su senectud.

Muxeidad es una manera de iniciarse y descubrirse en el ejercicio de la sexualidad sin miedos, sin culpas, sin remordimientos y sin pecados concebidos.

Muxeidad es una manera de contradecir el libro de Levítico 20.13.

Muxeidad es la ruptura del paradigma judeocristiano de la sexualidad, de la propiedad privada del cuerpo, de la familia heteronormativa y de la monogamia.

Muxeidad es una posibilidad de enamorarse y ser feliz, aunque él solo pase por tu casa.

Muxeidad es ser autosuficiente económicamente y tener una cama que ocasionalmente se entibia por un amante casual.

Muxeidad es ser el coreógrafo de los quince años de las mujeres del barrio de la colonia.

Muxeidad es ser entrenado como macho alfa, aunque el lomo plateado sea esmalte en las uñas y el pelo en pecho las extensiones o plumas en la cabeza.

Muxeidad es una vasija mesoamericana que no se convirtió en tepalcate.

Muxeidad es un códice que se salvó de las llamas del fuego eterno del infierno.

Muxeidad es un significante polisémico.

Muxeidad es un alfabeto y muxe un fonema.

Muxeidad es la manera de una colectividad de asumir valores, formas y ritmos propios.


Notas

[1] Espíritu de origen, de la fuente, raíces, tótem, nagual, alma, don, facultad, virtud, talento mágico, prístino, originario, primitivo, identidad, mente, cerebro (como origen), relativo a la herencia cultural, raíz cultural, cultura, ser.


Autor

Lukas Avendaño es un antropólogo y performancero muxe, de cultura zapoteca, que presenta intervenciones estéticas sobre el cuerpo político, en torno a tópicos como el género, la sexualidad y la subjetividad étnica. Sus coreografías: Réquiem para un alcaraván (2012), No soy persona, soy mariposa (2017) o ¿Dónde está Bruno? El mundo al revés (2018) son ‘antropología aplicada a la escenificación’ y se han presentado en festivales culturales de Europa, Estados Unidos y América Latina.

Address: Apartado Postal 39, Santa Teresa de Jesús, Tehuantepec, CP. 70760. Oaxaca, México.

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